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Un
gran potencial para construir nuevas formas de hacer política en
lo local
Las alianzas cambian la forma en que los actores sociales se
relacionan y negocian entre ellos, lo que lleva a ampliar sus
puntos de vista y a lograr una mayor disposición para la
concertación y la conciliación.
De esta manera las alianzas impulsan dentro de la gestión
pública nuevas formas de gobernabilidad. Acercan y comprometen a
los actores del desarrollo y de la vida social y política en la
discusión de alternativas de solución a los problemas y
conflictos, gracias a la creación de espacios amplios de
deliberación y a la construcción de acuerdos incluyentes en los
que se garantiza la participación de distintas fuerzas sociales.
Participación que también está asegurada en la ejecución de
obras y en el seguimiento a los recursos y las metas.
Son además una inversión rentable a largo plazo, pues el proceso
de aprendizaje y construcción de confianza resultante de una
experiencia en alianza lleva al desarrollo de los elementos
claves para el empoderamiento de actores sociales y políticos
locales: el acceso a la información, la inclusión, la
participación, la corresponsabilidad, la necesidad de rendir
cuentas y la capacidad local de organización.
Con las alianzas todos ganan:
- Las entidades públicas adquieren una mayor capacidad
para focalizar, identificar prioridades y buscar respuestas
diversas, más apropiadas a las necesidades de poblaciones
específicas. Además logran mayor legitimidad, flexibilidad,
sostenibilidad y credibilidad para su gestión.
- Hay más información y más conocimiento para los
involucrados, lo que contribuye a ganar una perspectiva más
integral de los problemas y de las soluciones que deben
emprenderse.
- Las ONG diversifican y enriquecen sus relaciones a todo
nivel y toman una mayor conciencia del manejo de tiempos y
recursos, sobre los cuales el sector privado tiene una
ventaja comparativa.
- Las comunidades pasan a ser reconocidas como socias y no
sólo como beneficiarias, y se familiarizan con la filosofía
y la forma de actuar de los otros actores, particularmente
los del sector público y el sector privado.
- Las empresas y en general el sector privado que se
vincula a las alianzas amplia y fortalece sus relaciones con
la comunidad y con las instituciones públicas, logra una
mejor comunicación sobre sus intereses y expectativas y
mejora su imagen pública.
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A finales de 1990, Tarso, un municipio cafetero del suroeste de
Antioquia con 6.947 habitantes, evidenciaba una crisis
económica, política y social de grandes proporciones por la
inadecuada gestión de los gobernantes locales y la escasa
participación de los ciudadanos en el manejo de los asuntos
públicos. Paralelamente, dos situaciones de origen externo
amenazaban la dinámica del desarrollo local: la crisis de la caficultura, principal actividad económica, y la
presencia de
actores armados en el municipio.
El déficit fiscal del municipio amenazaba con hacerlo inviable.
El gobierno local había perdido su legitimidad y los
pobladores desconfiaban de las instituciones del Estado. No se
pagaban impuestos. Inversionistas y población en general se
fueron a otras localidades. Se agudizó el desempleo, la
violencia intrafamiliar y la desnutrición infantil. Y no
había ni políticas públicas ni programas para brindar soluciones
integrales a estas problemáticas sociales.
La crisis, sin embargo, fue asumida como una oportunidad
para iniciar un proceso de transformación de las relaciones
sociales y de poder. Los tarseños se dieron primero a la tarea
de organizarse como sociedad civil en Asamblea Municipal
Constituyente, AMC, para luego constituir una alianza con la
administración municipal.
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