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Una alianza es una relación abierta establecida entre socios activos cuya fortaleza radica en los aportes distintos pero complementarios que cada uno hace para alcanzar un propósito común acordado por todos. Las alianzas son una estrategia para impulsar el desarrollo y mejorar la convivencia y la gobernabilidad.

Una estrategia en la que
todos ponen y todos ganan

Una estrategia para
reducir la pobreza

Una estrategia para
construir capital social

Una estrategia para
incrementar la gobernabilidad

Una estrategia para
favorecer la convivencia
   
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  A finales de 1990, Tarso, un municipio cafetero del suroeste de Antioquia con 6.947 habitantes, evidenciaba una crisis económica, política y social de grandes proporciones por la inadecuada gestión de los gobernantes locales y la escasa participación de los ciudadanos en el manejo de los asuntos públicos. Paralelamente, dos situaciones de origen externo amenazaban la dinámica del desarrollo local: la crisis de la caficultura, principal actividad económica, y la presencia de actores armados en el municipio.

El déficit fiscal del municipio amenazaba con hacerlo inviable. El gobierno local había perdido su legitimidad y los pobladores desconfiaban de las instituciones del Estado. No se pagaban impuestos. Inversionistas y población en general se fueron a otras localidades. Se agudizó el desempleo, la violencia intrafamiliar y la desnutrición infantil. Y no había ni políticas públicas ni programas para brindar soluciones integrales a estas problemáticas sociales.

La crisis, sin embargo, fue asumida como una oportunidad para iniciar un proceso de transformación de las relaciones sociales y de poder. Los tarseños se dieron primero a la tarea de organizarse como sociedad civil en Asamblea Municipal Constituyente, AMC, para luego constituir una alianza con la administración municipal.

La estructura organizativa de la AMC es la siguiente: i) La asamblea general, conformada por todos los habitantes del municipio como constituyentes primarios, ii) la asamblea de voceros, conformada por 150 voceros de todos los sectores, iii) la junta directiva de la asamblea, iv) el director ejecutivo de la AMC, responsable de la coordinación de las acciones de gestión y operativas de la asamblea, v) los comités de apoyo y vi) la Corporación de Estudios y Proyectos de la AMC de Tarso, CEPACT, creada para asumir el estudio, formulación, gestión, ejecución y contratación de proyectos específicos de interés de la Asamblea Constituyente.

La alianza entre la AMC y la administración municipal de Tarso logró incrementar los niveles de organización y participación de la sociedad civil en los asuntos públicos, la capacidad de gestión pública de la administración y la generación de conciencia para asumir el municipio y sus instituciones como una empresa de todos. Gracias a ello se comenzaron a apreciar los resultados:

La Asamblea se constituyó en máximo órgano democrático, el plan de desarrollo municipal se comenzó a formular en forma participativa y se han activado varias organizaciones de participación comunitaria y veeduría.

En materia de gestión administrativa, y como resultado de una gestión pública compartida y responsable, se redujo la deuda corriente del municipio de $1.000 millones a $250. En esta nueva condición de viabilidad se destaca la reducción de la burocracia administrativa a un empleado/trabajador por cada 302 habitantes; la reducción del gasto en personal de $360 millones al año; reducción de gastos de funcionamiento anuales en un 25%; incremento en los ingresos de libre destinación en un 89% entre 2000 y 200 e incremento en los ingresos totales de un 76% en el mismo periodo , lo que ha permitido aumentar la inversión social para los dos años .

Se han generado 30.000 jornales a partir de obras públicas (empleo de choque), se constituyó el Fondo Municipal para el Empleo y la Paz y se ha conseguido la financiación de ocho proyectos productivos con los que se espera generar 41.757 jornales.

Se logró afiliar a la totalidad de la población al Régimen de Seguridad Social en Salud y se atienden algo más de 1.400 niños en edad escolar con programas nutricionales por medio de los restaurantes escolares. El promedio de hurtos por año se redujo de 31 a 25; el de lesiones personales por año de 24 a 20; el de casos de violencia intrafamiliar de 16 a 6 por año; los casos de abuso sexual de seis a tres, y los homicidios, de un promedio de 8,6 en cinco años, a cuatro en 2000.

De esta manera, la Asamblea Municipal Constituyente, junto con la alianza que ella promovió, logró incrementar la participación de la comunidad en la gestión local y con ella la legitimidad y la gobernabilidad en el municipio, abriendo paso a la eficacia y eficiencia de la gestión oficial y haciendo viable el desarrollo municipal.
   
  1 Se pasa de recaudar 488 millones en 2000 a 846 millones en 2002.
2 Se pasa de unos ingresos de 2.584 millones en 2000 a 4.546 millones en 2002.
3 Informe de gestión 2001-2002 presentado por el alcalde Oscar de J. Hurtado al Honorable Concejo Municipal. Enero de 2003.
   
Una alianza entre amplios sectores de la sociedad civil con gobiernos locales y sectores privados genera respeto entre los actores del conflicto y reduce la vulnerabilidad de los más débiles.

Las alianzas mejoran la convivencia por su legitimidad, por la capacidad de movilizar públicamente a amplios sectores sociales en contra de las acciones armadas y por la posibilidad de desarrollar estrategias para la defensa de las vidas de sus miembros, la seguridad de sus familias y la de sus fuentes de trabajo.

Pero también por la capacidad de generar alternativas de solución a los problemas que origina la violencia o vienen con ella, así como de desarrollar estrategias de avance en la resolución de conflictos, favorecer el acceso a la justicia y colaborar con las autoridades en la protección del territorio.

Las alianzas no pueden resolver totalmente el conflicto armado o las situaciones de violencia que puedan afectar a una localidad o una región, pues hay un complejo conjunto de factores asociados a ellas, pero sí pueden crear o fortalecer un tejido social y unas formas de participación y colaboración entre la población que la haga mucho menos vulnerable a sus efectos.

Porque juntos vencen el miedo, reducen la fragilidad de las posiciones individuales y elevan la legitimidad, factores que les permiten emplazar a los actores armados para conjurar la agresión, imponer procedimientos civiles para la solución de los conflictos y resistir el impacto de la violencia cuando se manifiesta.

Asambleas Ciudadanas como las creadas en Tarso, Sonsón, Pitalito, Catatumbo o Micoahumado, por ejemplo, han desplegado toda su fortaleza colectiva para defenderse de la agresión armada y trabajar conjuntamente para construir convivencia.

En estas alianzas se busca la disminución de tensiones para la vida en común y la reducción de brechas políticas, grupales, étnicas o territoriales, así como el fin de la polarización y la fragmentación social.
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