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Salud Sexual y Reproductiva en el Chocó:
Fortalecer capacidades locales para mejorar las condiciones de
vida de la población |
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Mejorar la calidad de vida y la salud de los colombianos pasa
también por mejorar su salud sexual y reproductiva, sobre todo
en un departamento como Chocó, donde los indicadores de salud
son bastante preocupantes: mientras la tasa de mortalidad de
menores de un año era de 15,95 en el promedio nacional en 2005,
en el Chocó era de 35,35. En ese mismo año la razón de
mortalidad materna por cien mil nacidos vivos era para el país
de 73,06, mientras que para el Chocó fue de 250,92. A lo
anterior habría que sumarle el alto índice de embarazos en
menores de edad: 7.8% de las mujeres chocoanas consultadas para
la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2005 estaban
embarazadas en ese momento, mientras que en el país sólo lo
estaban el 4.3%.
Por eso la Fundación Corona, en alianza con las fundaciones
Restrepo Barco y Bancolombia, Fundación Plan y el Fondo de
Inclusión Social del BID, este último a partir del 2008,
decidieron diseñar e impulsar un proyecto que favoreciera las
prácticas sexuales sanas y responsables en la población chocoana
y promoviera condiciones institucionales y sociales adecuadas
para garantizar el ejercicio libre de los derechos sexuales y
reproductivos en la prevención de la mortalidad materna, del
embarazo en adolescentes, de las enfermedades de transmisión
sexual y la violencia doméstica y sexual.
El proyecto se inició en 2005 en los municipios de Quibdó,
Itsmina, Condoto, Bahía Solano y Tadó. Uno de sus retos
centrales ha sido la movilización de las redes sociales de apoyo
del departamento, conformadas por padres de familia, líderes
comunitarios y docentes, funcionarios del sector de la salud y
autoridades municipales, para participar de manera informada en
el diagnóstico de la situación y formular planes de acción
financiados por los propios municipios.
Con secretarios y directores de salud de los municipios,
directivas de los colegios y de los 6 hospitales locales
participantes y representantes de las comunidades se realizan
talleres de capacitación sobre derechos humanos y salud sexual y
reproductiva y sobre registro de estadísticas vitales, con lo
cual se genera un marco de referencia que ha permitido a las
redes hacer un diagnóstico de la situación de la salud sexual y
reproductiva en los municipios.
A partir de los diagnósticos y con el acompañamiento del
proyecto, se diseñan los planes de acción, que las redes
gestionan ante los consejos de política social de los municipios
o ante las autoridades municipales para obtener financiación. Se
ha buscado con este proceso fortalecer las capacidades de las
comunidades para hacer bien hecha la tarea de planeación y
gestión de los planes.
A ese esfuerzo se sumó el de mejorar las capacidades de docentes
y profesionales del área de salud para escuchar y orientar a los
jóvenes en sus inquietudes, dudas o problemas en materia de
sexualidad y salud sexual. Se trabajó en la búsqueda de una
comunicación fluida entre jóvenes y adultos para reducir
prejuicios, actitudes moralistas, apatías y desconfianzas y así
lograr un mejor tratamiento de las problemáticas juveniles.
Con la colaboración del movimiento Fe y Alegría se llegó también
a los padres de familia y las comunidades en su conjunto, con el
propósito de estimular las competencias psicosociales básicas
para mejorar las relaciones entre las personas y conocer la
ética del auto cuidado, el de los demás y el del entorno.
Para la última fase del proyecto, que se adelantará entre julio
de 2008 y diciembre de 2009, se trabajará en tres frentes: uno
es el del fortalecimiento de las redes, para mejorar la
educación en el tema de salud sexual y reproductiva, continuar
con el fortalecimiento y acompañamiento en la gestión de los
planes municipales y ofrecer apoyo a la consolidación de las
redes, para que en el futuro puedan trabajar también en otros
temas de su interés.
Un segundo frente se enfoca en el trabajo con 22 colegios de los
cinco municipios, en los cuales se forman grupos de trabajo
integrados por alumnos, maestros y padres para definir en
conjunto las necesidades de salud sexual y reproductiva del
plantel y armar los planes de trabajo sobre el tema.
En el tercer frente se trabajará directamente con procesos de
salud sexual y reproductiva en hospitales, mejorando aspectos
como la atención del parto, el control prenatal y la
planificación familiar. |
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